15 octubre, 2020

Por dónde empezar a rescatar el condominio

Los condominios, como las organizaciones y las personas mismas, en ocasiones nos desviamos de nuestros objetivos, para caer poco a poco, en un caos de desorganización y desorientación.

Afortunadamente hay algunas señales que nos advierten de ese camino y que nos permiten cambiar.


Algunas señales son:

  • Inconsistencias, demoras o hasta ausencia de entrega de informes contables y de gestión.
  • Vencimiento de la representación legal sin que haya una estrategia para salir de esa situación.
  • Vencimiento, ausencia o discordancia importante con relación a la realidad, de contratos tanto laborales como comerciales.
  • Mantenimientos necesarios demorados hasta el punto de que se vuelve normal la apariencia ruinosa o los fallos constantes de operación de equipos y sistemas.
  • Descuido en la puntualidad, orden, limpieza y respeto de trabajadores y proveedores hacia las personas residentes.
  • Numerosos correos y peticiones de todo tipo se van acumulando sin respuesta.
  • No se convocan asambleas ni reuniones de Juntas o Comités.

Cuando una persona propietaria es consciente de estas señales y desea actuar para resolverlas se enfrenta a un problema de índole política: Por más que desee resolver esto, la apatía, la incomunicación y el poco poder de voto le dificultan tanto la labor de exigir una asamblea como de poder tomar acciones legales, pues debería soportar todo el costo.


Es por esto que el primer punto por donde debemos empezar “el rescate” de un condominio es en nuestras mentes: decidiendo una o dos prioridades. ¿Cuál es ese elemento que podría desatar un movimiento hacia el orden? ¿Será documentar las carencias, concentrarse en algún elemento de mantenimiento pendiente, buscar opciones de otros proveedores, analizar las cuentas por cobrar, obtener una lista de tareas de la administración para supervisar su cumplimiento?


Esa primera prioridad es la bandera con la que debemos iniciar una acción netamente política y es comunicarse con los propietarios más cercanos. Esto debe hacerse directamente desde los intereses compartidos: Vecino, me preocupa esto y tengo una idea sobre cómo resolverlo. ¿Qué le parece?


Una frase así de sencilla permite ubicar dolores, esas situaciones compartidas que causan tristeza, enojo o frustración en los condóminos y a partir de la empatía comenzamos a ponerlas en común. Sabremos así qué le duele a cada quien, y sin duda podremos recibir sus retroalimentaciones sobre qué hacer al respecto. 


Este paso debe ser seguido de la consistencia y la confianza. Voy a hablar con otros vecinos y haremos una reunión el próximo martes, ¿le aviso por si desea unirse? Y hacerla e invitarlo. Ya no estará solo, ya serán dos o más.


Lo siguiente será concertar un plan: sencillo y claro para recuperar el control de su condominio.


Si estos movimientos hacen que la administración reaccione y retome la senda, será ganancia. Y si no lo hace, están en camino de tomar el control.


Una vez que caminen, conversen, se dividan tareas y consistentemente se reúnan a darle seguimiento, están en el camino correcto y en muy poco tiempo verán cambios impresionantes.


La visión visión o comprensión correctas son el primer paso.