12 julio, 2012

La cultura de condominio

A la falta de cultura de condominio se le echan muchas culpas de actitudes que no deberían de haber tenido lugar tampoco fuera del condominio.

Es frecuente escuchar en las Asambleas de Propietarios (y hasta en medios de otros países), que la causa de problema está en la “falta de cultura de condominio”, o incluso que alguien carece de ella. Inclusive se llega a afirmar, como lo escuché en una reunión un día de estos, por una persona que se veía que no conocía del tema, que la falta de cultura de vida condominio ocurre porque “hay muy pocos condominios”.
La cultura de vida en condominio es un término difuso que en realidad significa varias conductas (o su resultado), como por ejemplo:

a) VIDA EN COMÚN: Respeto (y cumplimiento) de las normas que regulan la vida en común. Estacionar donde se debe, evitar molestias a los vecinos con toda clase de ruidos, desde puertas o alarmas, hasta conversaciones o eventos sociales; recoger desechos de mascotas y sacarlas con correa, utilizar la infraestructura común de forma adecuada, cuidándola para que tenga la máxima durabilidad posible, son sólo algunos de los ejemplos de respeto y cumplimiento de estas normas de vida en común.

b) PODER DE LA AUTORIDAD: Respeto (y cumplimiento) de las normas que dan poder a la administración. Desde el trato adecuado y cortés, hasta evitar el acoso por medio de correos masivos sin fin; apoyar dando información y sobre todo entendiendo que la administración llama la atención y cobra las cuotas ÚNICAMENTE por el bien de los condóminos, ya que, al fin y al cabo, el dinero no es para ella sino para los fondos comunes, y usualmente la administración no vive ahí, así que si hay mala calidad de vida realmente no le perjudicaría.

c) FISCALIZACIÓN CONJUNTA: Deber de denunciar infracciones al Reglamento. La conducta del que sólo le importa sí mismo no tiene cabida en condominio, ya que un problema de seguridad, una administración inadecuada o un residente molesto terminará afectándolos a todos y bajando el valor de TODAS las propiedades.

d) EFICIENCIA EN LA GESTIÓN: Deber de probidad y eficiencia de la Administración. También hay administraciones “sin cultura de condominio”, que son negligentes en el cumplimiento de sus deberes, que permiten áreas comunes sucias o dañadas, que no contestan las gestiones que se les presentan, que son parcializadas, que rinden cuentas inadecuadamente, y que descuidan el cobro de los ingresos comunes, generando déficits que afectan las inversiones comunes.

e) CUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES FINANCIEROS: Todos deben cumplir con éstos, sea aportando los ingresos a tiempo (no como última prioridad) o utilizándolos en un gasto racionalizado, programado, medible y eficiente. También es “falta de cultura de condominio” pagar tarde y con objeción a los intereses pretendiendo que se les exoneren, creer que con cuotas mínimas hay derecho a un servicio de calidad; o bien, gastar desmedidamente y de forma irresponsable, privilegiando proveedores de mala calidad por razones de amistad o parentesco, o con una mala documentación contable que impide una auditoría, no tanto de eficiencia, sino la mínima de corrección en los procedimientos.

Pareciera sin embargo que existe la creencia de que vivir en condominio exige un comportamiento DISTINTO de la vida fuera de él. ¿Cuándo ha sido correcto molestar a los vecinos con ruidos o alarmas, o eventos sociales en los barrios? ¿Cuándo ha sido correcto que haya defecaciones de mascotas en las aceras de los barrios o que deambulen sueltos animales? ¿Cuándo ha sido correcto pretender que con tasas municipales ridículas se reciba un servicio de calidad, o irrespetar la autoridad municipal? ¿Cuándo ha sido correcto desentenderse de lo que pasa en nuestros cantones, como si los efectos no fueran a recaer en todos nosotros? ¿Cuándo ha sido correcto que las municipalidades sean ineficientes en el manejo de los recursos, o que falten a la probidad, decencia y al decoro más mínimo, o que sean negligentes en atender las solicitudes de los ciudadanos? Ni se diga acerca de los impuestos municipales que suelen ser la última prioridad, o el ya normal desperdicio y la corrupción de nuestras autoridades.

NUNCA. No hay “cultura de condominio”. La cultura de condominio es la misma que deberíamos tener en los barrios, sólo que en los condominios nos hemos enfrentado con la faceta más oscura de este hermoso país: la doble moral. Las conductas incorrectas en los condominios también son incorrectas en vía pública y en los barrios… sólo que allá afuera nadie sabe nuestro nombre y adentro sí. Eso es todo.