19 mayo, 2014

Condominios tóxicos y sanos

En notas anteriores he señalado los peligros que tiene un condominio sin administración eficiente o, los riesgos cuando un condómino es el que administra, por la personalización de los conflictos y la falta de experiencia. La recomendación es siempre que haya el apoyo de una administración profesional. 

Recientemente tuve la oportunidad de regresar a un condominio que ha logrado resolver sus necesidades por su cuenta, con una cuota muy baja, con estos tres elementos básicos:

1.- Solidaridad: Debe encargarse por grupos ciertos temas, con el fin de crear ese sentimiento de pertenencia que debe de haber. Esta administración acudió a cada condómino por una labor específica o regular, y el cumplimiento fue bastante alto. Hubo tareas regulares donadas que redujeron costos de forma impresionante.

2.- Controles cruzados y de ejecución: Debe de haber controles en la ejecución de las tareas. El que firma cheques, no puede llevar la contabilidad. El que contrata, no puede supervisar. El que decide la adquisición, no puede ser el que obtenga las cotizaciones. El que ejecuta no puede evaluar la ejecución.

3.- Capacidad de generar acuerdos: No habrá soluciones perfectas casi nunca, y lo usual es que solo una parte de una necesidad sea atendida. Si hay atención a las necesidades y hay capacidad de aceptar esa solución parcial y ceder, es posible resolver los conflictos. 

Estas habilidades condominales fueron reconocidas en el informe y se vincularon a las propuestas de presupuesto, para que todos entendieran el valor real económico de la solidaridad y el del egoísmo. Como sociedad nos hemos complicado y detenido porque hemos permitido que el individualismo y a veces hasta el egoísmo, tengan perfil bajo por respeto. La solidaridad y la empatía deben ser deberes sociales y su ausencia censurable.

Todo esto fue posible porque hay un ambiente sano en el condominio. Y hace no mucho no lo había pues hubo una disputa judicial profunda, pero hubo la capacidad de superar esa situación por parte de todos.

En toda relación humana hay conflictos y roces, y de estos saltan chispas. Si se involucran personas con cargadas con el combustible del rencor por problemas anteriores no resueltos, la explosión es inminente. No hay más que andar con el tanque de ese combustible de conflictos anteriores vacío. Y no estará siempre vacío por haberse resuelto los problemas, sino por la capacidad desapasionada de no tomarse las cosas personalmente, perdonar y olvidar.

Tan nocivo es un condominio en el que no se atienden las peticiones, como uno en el que un condómino no acepta las posibles soluciones razonables. Si a esto se le agrega que los condóminos trasladen los conflictos a sede judicial, el daño que se le causa a un condominio puede ser muy profundo. Cuando se eleva a litigios judiciales los conflictos, suele no ser una demanda, sino una cadena de demandas y contrademandas, en diversas sedes. Alguien tiene que detener el conflicto primero.

Los abogados muchas veces vivimos y hacemos dinero de la incapacidad de las personas de ponerse de acuerdo. No olviden eso